Enero fue muy caluroso, el peor mes y no solo para mi,
parece que ha sido uno de los más calurosos en años.
Pese a todo, salimos de casa temprano,
y de nuevo visitamos el Jardím Botánico,
con la esperanza de tener una sombra.
Con la Canon EOS 100D, podía hacer alguna foto
a las extrañas plantas pasando un día agradable.
La concentración a veces, me hacía olvidar el calor,
solo las gotas que resbalaban por mi cuello
me devolvían a la cruda realidad,
hasta que el calor pudo mas que la fotografía.
hasta que el calor pudo mas que la fotografía.
Lo que os muestro esta vez, son juegos de luces,sombras
y desenfoques curiosos de no menos curiosa vegetación.
Un día de juegos sin pretensión, un día de libertad fotográfica.
Fotografía acertada o errónea quiero compartirlas con vosotros.



