29 de agosto de 2017

maternidad

Estuve embarazada en mi etapa gaditana
y aunque seguí mostrando fotos, me cuide de mostrar mi barriga
era como algo personal que quería disfrutar en silencio.
Desaparecí del mundo digital para vivir mis últimos meses de embarazo 
y ahora quiero volver poco a poco...

Mi parón tiene nombre: Andrea, un regalo lleno de vida
suave y calentito, cada vez con mas kilitos.
Es la niña de mis ojos que me mira y me sonroja,
la que me tiene en vilo y me deja sin respiro
la que busca mi consuelo, niña dulce como un caramelo.

Cuando eres madre comienzas a entender 
el amor que han sentido tus padres por ti y si cabe, 
comienzas a quererlos un poquito más. 
Siempre sentí cariño y admiración por ellos 
sobre todo después de pasar la adolescencia. 
Tras esa etapa en la que algunos piensan que son "odiosos" 
empiezas a ver que la vida está llena de preocupaciones y decisiones
entonces te das cuenta de todo lo que hicieron por ti 
para que crecieras feliz y despreocupado.


Ahora solo pienso en que abrazar a mi niña es la mejor sensación del mundo.
Me da tristeza saber que no podré evitarle algunos de sus sufrimientos, 
pero a cambio la criaré amorosamente para que sea feliz y respete a los demás. 
Los conocimientos se aprenden con tesón pero el amor tienes que vivirlo desde niño
tienes que mamarlo y sentirlo en brazos de tus padres.

Todos los padres creemos que nuestro niño es el mejor,
nadie es mejor que él ni él es mejor que nadie;
si le hacemos ver que todos somos importantes
crecerán en el respeto, la tolerancia y la empatía.
Como madre, quizá cometa errores, seguro,
pero intentaré que sea una niña feliz que respete a los demás
porque un poco del mundo del mañana está hoy en mis manos

Criemos en valores, busquemos tiempo para nuestros niños,
saltemos charcos en invierno y volemos cometas en verano,
Hagamos pasteles y cosquillas, demos muchos besos y abrazos
porque un adulto bueno se forja en los brazos de sus padres.


Andrea ya tiene 6 meses